Astrología Vs Ciencia

PARADIGMA ORGANICISTA/PARADIGMA MECANICISTA -
KHUN, THOMAS 



Astrología Vs Ciencia: ¿Cómo conocemos lo que pensamos que conocemos?(*)*
Glenn Perry


Del paradigma al método en la investigación astrológica




Los métodos derivan de los paradigmas, y sirven como instrumentos apropiados para investigar en el tipo de preguntas que tienen sentido dentro de un paradigma dado. En este artículo afirmo que los métodos derivados del paradigma mecanicista de la ciencia moderna son inapropiados para la investigación astrológica y por tanto inadecuados para proporcionar soporte a las hipótesis astrológicas.

Un paradigma es la concepción del mundo dentro de la cual uno intenta comprender determinado fenómeno. Teorías como la astrología están basadas en paradigmas que son como las varillas de acero de un rascacielos. Si se saca una teoría del paradigma que naturalmente la soporta, la teoría se transformará en ininteligible. Es como querer comprender el concepto "pistón" sin un modelo del motor de combustión interna. Yo sostengo que la teoría astrológica es inteligible dentro de un paradigma organicista, pero no en uno mecanicista. De esto se concluye que los métodos empleados en la investigación astrológica deben necesariamente ser consistentes con la visión organicista del mundo.


El problema de la credibilidad





La astrología descansa en la afirmación de que hay correlaciones regularmente observables entre los fenómenos celestes y los terrestres. La principal de ellas es el isomorfismo entre psique y cosmos; esto es, que los astrólogos alegan que la estructura de la psique es revelada en la estructura del sistema solar en el momento del nacimiento. No debería haber dudas de que si semejante afirmación fuese cierta, el valor de la astrología sería enorme.

Poseer un instrumento que detalle la invisible estructura arquetípica de la psique humana, que aclare patrones de crecimiento y desarrollo, que revele el significado esencial de determinada experiencia o fase de la vida, que determine períodos de crisis y muestre su duración aproximada, que facilite la empatía, que exponga las sincronicidades que ligan la realidad objetiva y subjetiva, que fortalezca y profundice la comprensión espiritual, y que provea de una especie de placer estético descriptible como la más elevada forma de ciencia y 
arte, es una alta ambición, sin duda.

Sin embargo, entre las profesiones que se pueden concebir que lo hacen mejor -medicina, psiquiatría, psicoterapia y counselingfamiliar- la 
astrología está conspicuamente ausente. Virtualmente no tiene lugar en nuestras universidades, es desdeñada por virtualmente todos los compartimientos del conocimiento moderno, y la mayoría de los científicos la consideran mero charlatanismo. En el número de septiembre de 1975 de The Humanist, una declaración atacando y desacreditando a laastrología fue firmada por 186 científicos de primera línea, incluyendo 18 premios Nobel. Considerada una vez como arte divino y estudio digno de nombres como Galileo y Kepler, la astrología ha sido reducida a lo que un científico se refirió como "absoluto disparate".

El desprestigio en el cual ha caído la astrología entre las elites científicas y académicas de nuestra cultura contrasta marcadamente con el exaltado status de que disfruta entre quienes la practican. Es una curiosa y casi esquizoide división en la psique colectiva. ¿Cómo podemos dar cuenta de la discrepancia entre el excepcionalmente bajo status de la astrología y las fenomenales defensas que sus exponentes hacen de ella? Creo que la respuesta a este 
puzzle descansa en la noción de paradigma.

En el paradigma mecanicista de la ciencia moderna, es ampliamente aceptado que el método para demostrar la validez de una hipótesis es el método experimental. Pero fueron precisamente los métodos empíricos y cuantitativos de la ciencia moderna los que llevaron a repudiar la astrología en el siglo XVII -no porque estos métodos demostraran la invalidez de la astrología, sino porque la aplicación del método experimental forzó a la astrología en un saco de fuerza 
experimental del cual no pudo salir.

La ciencia empírica se basa en ciertos supuestos metafísicos que que le previenen a uno de ver cualquier verdad excepto aquellas que caen dentro del punto de vista previo de ese método. Pero la astrología no se adecua a ese modo de conocer. Por tanto sus verdades serán o bien invisibles, o bien parecerán ser refutadas. Mientras los astrólogos crean que el único camino para vindicar su modelo es por la vía del método experimental de la ciencia mecanicista, estarán presos en un callejón sin salida: la astrología se debe adecuar al método experimental para ser aceptada, pero el método experimental es intrínsecamente incompatible con la astrología.

Afortunadamente, hay un paradigma alternativo dentro del cual ver y testear las verdades proclamadas por la astrología. Es el paradigma organicista de las culturas precientíficas que hoy está re-emergiendo bajo el título de "ciencia postmoderna". En los últimos años ha ocurrido un cambio radical en la filosofía de la ciencia que permite a sus practicantes abrazar verdades que hace un siglo eran consideradas magia. La importancia de este cambio no puede ser sobreestimada, puesto que fue de las mágicas, organicistas concepciones del mundo de las culturas precientíficas, que la astrología creció y floreció.

Es mi parecer que una mayor aceptación y apertura a la astrología vendrá más probablemente de un cambio de paradigma, que de la ciencia experimental dentro del viejo paradigma. Este nuevo paradigma emergente no sólo es capaz de proveer un clima de conocimiento más hospitalario a la astrología, sino también de proveer métodos de interrogación y búsqueda acordes con el tipo de conocimiento que la astrología profesa.


La naturaleza del paradigma



Un paradigma puede esquemáticamente definirse como la visión del mundo dominante de una cultura. Más precisamente, es una constelación de conceptos y teorías que, juntas, forman una particular visión de la realidad. Dentro del contexto de un paradigma dado, ciertos valores y prácticas son compartidas de modo que se transforman en base de los modos en que la comunidad se organiza a sí misma. Un paradigma, en breve, es un sistema de creencias que mantiene junta a una cultura. Thomas Kuhn (1970), en su clásico La estructura de las revoluciones científicas, explica que un paradigma es un conjunto de creencias compartidas, o de premisas de trabajo que "durante un tiempo proveen problemas y soluciones modelo a una comunidad de paracticantes". Invariablemente, sin embargo, hay cierta clase de problemas y métodos de solucionar problemas que caen fuera de las fronteras de un paradigma dado.

"Un paradigma, -anota Kuhn-, no necesita, y de hecho nunca lo hace, explicar todos los hechos con los cuales puede ser confrontado". En efecto, un paradigma es como un filtro que no sólo tiñe los datos que ingresa 
(i.e., dándoles una interpretación particular), sino que incluso determina qué clase de datos ingresar.

Mientras que un paradigma nos ayuda a ver ciertas cosas, también nos ciega respecto a otras -aquellas cosas que no tendrían sentido dentro de ese entramado interpretativo. Un investigador nunca tiene acceso independiente a la realidad. El carácter de lo que uno conoce y las categorías de acuerdo a las cuales se forma la experiencia son funciones del paradigma que uno ha heredado. Como Wittgenstein 
(1968) apuntó, uno sólo puede ver a través de los cristales opacos del aparato cognitivo de cierta visión del mundo históricamente condicionada. La creencia de que nuestras teorías proveen una verdadera y correcta descripción de la realidad es una proyección. Sería más exacto decir que nuestras teorías construyen una realidad que funciona para nosotros.

El mejor ejemplo es el paradigma mecanicista que ha dominado nuestra cultura durante los últimos dos siglos.
En el contexto de este paradigma han tenido lugar fantásticos avances en tecnología y medicina. Sin embargo, en nuestros intentos por reducir la realidad a su substrato material, todo un rango de fenómenos que no pueden comprenderse en términos mecanicistas son o bien ignorados, o bien no explicados -creatividad, libertad, voluntad, intuición, clarividencia, precognición, telepatía y astrología.





De acuerdo a Kuhn (1970), una vez que un paradigma es aceptado y provee soluciones que funcionan para diferentes puzzles, el paradigma puede "aislar a la comunidad de aquellos importantes problemas sociales que no son reductibles a las formas de esos puzzles, dado que no pueden establecerse en términos de las herramientas conceptuales e instrumentales que el paradigma aporta". Cuando hallazgos anómalos comienzan a emerger en el curso de los estudios dentro de un paradigma, las implicaciones de esas anomalías son al principio resistidas. Se descartan como posibles errores, fabricaciones, exageraciones, o simplemente se las etiqueta como "anomalías" que no encajan en el entramado formal, y así pueden ser mantenidas saludablemente aparte hasta que algún día encajen.

Kuhn explica: "Al asegurar que el paradigma no será derrumbado tan fácilmente, la resistencia garantiza que los científicos no serán fácilmente aturdidos, y que las anomalías que conducen a un cambio de paradigma no penetrarán el conocimiento existente hasta el corazón". Dentro del contexto del paradigma mecanicista, la astrología es considerada o bien una fabricación, o bien una anomalía; esto es, o bien sus proposiciones son fraudulentas, o bien la astrología constituye un apartamiento tan radical del conocimiento regulado que simplemente es considerada demasiado extraña como para investigarla. El punto es que la astrología ha sido rechazada por la ciencia moderna no porque haya sido probada su falsedad sino porque por principios no debe funcionar. La astrología simplemente no encaja en el tipo de universo que la ciencia es capaz de ver.

(*) Fragmento inicial de un ensayo del mismo nombre.


Bibliografía esencial para leer sobre los astros



La práctica de la astrología, Dane Rudhyar, Ed. Sirio.
Astrología racional. Adolfo Weiss, Ed. Kier.

Astrología, Psicología y los cuatro elementos. Stephen Arroyo, Ed. Kier.

Manual de interpretación de la carta natal. Stephen Arroyo, Ed. Kier.

Los símbolos del horóscopo. Robert Hand, Ed. Urano.

El desarrollo de la personalidad. Liz Greene, Ed. Urano.

Las doce casas. Howard Sasportas, Ed. Urano.



Además de estos, hay decenas y decenas de libros que el interesado irá descubriendo. Se mencionan arbitrariamente sólo algunos que permiten cubrir los aspectos fundamentales con cierto rigor.


Libros a evitar especialmente

Para no perder tiempo, se recomienda especialmente evitar cualquier cosa predictiva basada en los signos solares que se vea escrita en los periódicos o revistas. A la vez, toda la literatura que lleve títulos del tipo "Los signos del zodíaco y el amor" o "Conozca su futuro con la astrología" es basura en estado puro.



Tomado de Insomnia



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