Ciencia y Poder: Relaciones Peligrosas


Las relaciones entre la Ciencia y el Poder suelen ser ambiguas, o peor aún, contradictorias. Al poder le interesa la ciencia porque sus resultados y productos dan más poder. Pero la ciencia por su propia naturaleza es crítica, y si el poder se siente cuestionado, busca imponerse de diversas maneras. Entonces las relaciones entre Ciencia y Poder se tornan relaciones peligrosas. 

Lamentablemente la historia es generosa en ejemplos.

Giordano Bruno fue quemado vivo en 1600 por mantener que la Tierra gira en torno al sol, en contra de lo que establecía la religión. 
La oposición al dogma puede acarrear gravísimos riesgos. Galileo descubrió cráteres en la luna, manchas en el sol, y proponía que la Tierra no era el centro del universo. Razones más que suficientes para que la Santa Inquisición lo declarara hereje.

Galileo fue arrestado, juzgado, obligado a abjurar de sus observaciones y recluido a su casa. 

Cuando el fundamentalismo se ve cuestionado, ataca.

Einstein fue duramente atacado por el nazismo. Sus teorías fueron calificadas como “cochina ciencia judía”. El poder político publicó un panfleto titulado “Cien autores contra Einstein” para desacreditar sus teorías. Einstein comentaría con sorna: “…si la teoría estuviera equivocada, uno sólo hubiera bastado”.

Las ideas científicas se imponen por su adecuación a los experimentos, y no por el poder de sus proponentes.

El premio Nobel Lev Landau fue encarcelado por la KGB soviética porque sus posiciones científicas contradecían los preceptos del materialismo dialéctico. Lo obligaron a escribir una confesión “voluntaria”.

El dogma suele ser implacable con la desviación de la línea oficial.

Un oscuro agrónomo ruso, Lisenko, logró tal poder político en la Unión Soviética, que impuso sus atrasadas ideas sobre la evolución. Sus teorías eran las únicas que se enseñaban.

Como resultado, la biología y la genética soviética sufrieron décadas de retraso. 

Darwin ha sido difamado porque su teoría de la evolución se opone al creacionismo fanático de grupos religiosos norteamericanos. Estos grupos han intentado prohibir la enseñanza de la evolución en algunos estados de Los Estados Unidos.

La ciencia progresa en la medida en que se cuestiona a sí misma y no teme auto corregirse para lograr una mejor descripción del mundo. Para eso, es necesario un ambiente de libertad intelectual plena. Es deber de la ciencia amenazar al dogma, sin que los científicos se vean amenazados por el poder.

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