El tsunami "nano"

Entre los acontecimientos que se recuerdan este año (como las observaciones de Galileo, de 1609, y el nacimiento de Darwin, en 1809) podría incluirse con toda justicia la charla que el 29 de diciembre de 1959 pronunció Richard Feynman en el California Institute of Technology.

El título de esa charla hizo historia: "Hay mucho lugar abajo". Feynman, que seis años después recibiría el Premio Nobel de Física por sus investigaciones en mecánica cuántica, no estaba invitando a los asistentes a desplazarse a otro lugar de la sala, sino a lanzarse a un campo de investigación inexplorado: el del submundo de la materia, en el que la manipulación de átomos individuales o grupos de átomos en escalas de la mil millonésima parte de un metro permite aprovechar las extrañas propiedades del universo cuántico para desarrollar nuevos materiales, dispositivos de liberación de fármacos, sistemas de almacenamiento de energía y sensores infinitesimales, entre otra miríada de aplicaciones.

Cinco décadas más tarde, la clarividencia del científico está haciéndose realidad. Las nanociencias y la nanotecnología -ubicadas en la confluencia de la física, la química, la biología, la medicina y la ingeniería- están convirtiéndose en una de las áreas del conocimiento que más rápido crecen y anticipando una nueva revolución industrial.

Basta con repasar el exhaustivo informe elaborado por el Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (Caicyt) del Conicet, que se publica en la última edición de El Estado de la Ciencia ( www.ricyt.org ), para advertir las dimensiones de este fenómeno. Según explican los especialistas del Caicyt, en los últimos siete años casi se duplicó el número de publicaciones en este tema: pasaron del 2,5 al 4,1% del total de los registros del Science Citation Index. En números absolutos, esto representa 300.270 trabajos científicos.

El ranking de productividad lo lidera Estados Unidos, con 7206 artículos, en 2000, y 12.701, en 2007, aproximadamente el 27% del total. El segundo lugar es para China, que cuadruplicó su producción en ese período (pasó de 1995 a 8964 registros). Los siguientes son Japón, Alemania y Francia, con un crecimiento más moderado.

En América latina, si bien todavía lejos de estos gigantes, se cuadruplicó el número de publicaciones. Los países con mayor producción nanotecnológica de la región son Brasil, México, Portugal y la Argentina. Brasil ostenta más de una cuarta parte de la producción (con 5254 trabajos) y la aumentó más del doble entre 2000 y 2007 (un 115%). México (2261) y la Argentina (1376) ocupan el tercero y el cuarto lugar, con aumentos del 90 y 113%, respectivamente. Cabe mencionar que la Argentina tiene cuatro instituciones entre las 25 más productivas de América latina (el Conicet, la UBA, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad Nacional de La Plata).
 

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