10 razones para ser nuclear

1. Las centrales garantizan el suministro eléctrico

La energía nuclear es la fuente de energía que más horas funciona al año. Está disponible las 24 horas, los 365 días al año. Los ocho reactores nucleares españoles producen el 18% de la electricidad que consumimos de forma segura, fiable y constante.

2. Reducen la dependencia exterior

España es una isla energética e importamos más del 80% de las materias primas que consumimos, fundamentalmente carbón y gas, una cifra muy por encima de la media europea. El abastecimiento de combustible nuclear en España se considera de carácter nacional.  Disponemos del combustible necesario para que nuestros reactores funcionen durante toda su vida operativa.

3. No emiten gases de efecto invernadero y ayudan a cumplir Kioto

La energía nuclear es limpia, no emite gases ni partículas contaminantes a la atmósfera. Los ocho reactores nucleares que funcionan en España evitan la emisión anual de 40 millones de toneladas de CO2, equivalentes a las emisiones de más de la mitad del parque automovilístico español. Hay otras energías limpias, pero la nuclear es la única capaz de producir grandes cantidades de electricidad sin contaminar la atmósfera.

4. Son seguras

Las centrales nucleares se diseñan de manera robusta y segura y se encuentran entre las instalaciones industriales mejor protegidas. Los reactores españoles se encuentran entre los mejores del mundo, según los indicadores de funcionamiento internacionales.

5. Son competitivas

La generación de electricidad con energía nuclear es económicamente competitiva. La energía nuclear ayuda a contener los precios de la electricidad y, junto con la hidráulica, su kilovatio hora es el más barato.

6. Son fuentes basadas en la tecnología más puntera

La tecnología nuclear hace posible un funcionamiento de los reactores continuo y seguro gracias a una industria altamente cualificada. La tecnología nuclear no sólo se mantiene en nuestro país, sino que sigue desarrollándose para atender un mercado nuclear internacional imparable.

7. Generan empleo

Las centrales nucleares son fábricas de producción de electricidad y generan empleo y riqueza en la zona. El sector nuclear español emplea en la actualidad a unas 30.000 personas.

8. "El problema de los residuos tiene solución"

Existe una solución técnica para el almacenamiento temporal, la reutilización de los combustibles gastados y su disposición final. En España, los residuos radiactivos de alta actividad suponen menos de una milésima parte de los residuos tóxicos y peligrosos. Como ha dicho el secretario de Energía de Estados Unidos, Steven Chu, "el problema de los residuos tiene solución".

9. Los mayores países del mundo apuestan por la energía nuclear

La gran mayoría de los países más avanzados, como EE.UU., Japón, Francia, Reino Unido o Italia,  así como de  las economías emergentes más pujantes -China e India- han optado por poner en marcha programas para construir nuevos reactores nucleares. Actualmente hay 436 reactores que producen el 17% de la electricidad mundial, 47 más están en construcción y hay, al menos, 200 más programados. Además, países sin reactores como Polonia o Italia se están planteando seriamente contar con la energía nuclear.

10. Son absolutamente necesarias

Las centrales nucleares garantizan el suministro eléctrico, frenan las emisiones contaminantes y reducen la dependencia exterior. La situación energética y medioambiental ha hecho que cada vez más voces entre representantes sindicales, cámaras de comercio, asociaciones empresariales, científicos, técnicos y políticos de distintos signos reconozcan la aportación nuclear y demanden establecer un debate sosegado, transparente y abierto en torno a esta fuente de energía.
Mientras las centrales térmicas convencionales queman combustibles fósiles para la producción de electricidad, una central nuclear obtiene su energía de la fisión del átomo de uranio. Esto significa que una central de este tipo no envía a la atmósfera óxidos de carbono, de azufre, de nitrógeno, ni otros productos de combustión, tales como las cenizas.
Desde el punto de vista de la protección del medio ambiente, las centrales nucleares siempre han estado sujetas a un estricto control reglamentario institucional difícil de igualar por otras actividades industriales. Dicho marco reglamentario contempla todas y cada una de las fases que componen el ciclo de producción, así como la protección de los trabajadores de la central y del público en general y el desmantelamiento de la planta al final de su vida útil.
Las centrales nucleares, al no quemar combustibles fósiles, no emiten CO2 durante su operación. En cuanto a las “emisiones” de las torres de refrigeración, tan frecuentemente utilizadas como símbolo de la contaminación producida por las centrales nucleares, son sólo vapor de agua.
La energía nuclear es hoy en día la única fuente capaz de suministrar grandes cantidades de electricidad sin contribuir de forma significativa al cambio climático. Al no generar dióxido de carbono, las centrales nucleares permiten ahorrar un 8% de las emisiones de CO2 a nivel mundial. En España, las plantas atómicas evitan la emisión anual de 40 millones de toneladas de dióxido de carbono, una cifra que equivale aproximadamente a las emisiones que realiza la mitad del parque automovilístico español. Además, nuestro país incumple de manera significativa, en un 37%, el compromiso adquirido en el Protocolo de Kioto, y sin las nucleares esta cifra estaría por encima del 50%.
Las centrales nucleares generan emisiones de efluentes radiactivos en cantidades limitadas de acuerdo con esa regulación. Estas emisiones quedan registradas continuamente y son objeto de constante seguimiento mediante un extenso programa de análisis realizado por entidades independientes y por la administración. Los valores de esos efluentes medidos en términos de actividad radiológica y de dosis son mil veces inferiores a lo permitido.
El territorio español está provisto de una red de vigilancia ambiental y control de efluentes bajo la supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y de la Dirección General de Protección Civil. Dicha red detecta la presencia y vigila la evolución de elementos radiactivos en el medio ambiente. Los valores obtenidos en las mediciones de la red de vigilancia son públicos y una lectura de los mismos no indica ninguna correlación entre los valores máximos medidos y su localización en el entorno de las centrales.
Las centrales nucleares son, por tanto, respetuosas con el medio ambiente y a la vez proporcionan una solución factible para satisfacer los incrementos de la demanda de electricidad de forma económica. La energía atómica es la única fuente disponible actualmente capaz de suministrar grandes cantidades de electricidad sin afectar al calentamiento global. Esta afirmación la comparten figuras destacadas del ecologismo como James Lovelock o Patrick Moore.

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