LA MUJER DETRÁS DE LA CIENCIA

Por lustros,  el papel de la mujer ha sido relegado a labores domésticas  o de producción artesanal. Se ha subestimado su capacidad de investigación, producción y creación en otros campos, como es el caso de las ciencias. Las oportunidades de participación de la mujer en la ciencia, han sido escasas por ciertos condicionamientos sociales  que le han hecho difícil el  acceso a la educación y al trabajo.  Sin embargo, con el paso de los años ha  logrado abrirse espacios poco a poco, en diversas disciplinas.

Foto de Women in Astronomy
La mujer desde tiempo atrás, se ha interesado en la ciencia, sin embargo se consideraba que este campo no era “ asunto de mujeres “.
En el campo científico, la mujer históricamente ha recibido escaso reconocimiento. Los libros de historia y los diccionarios bibliográficos hacen poca o ninguna referencia sobre el aporte de la mujer en esta esfera pero quienes se han dedicado a la investigación y reconstrucción de la historia, desde este aspecto, exponen importantes hallazgos.
Desde los tiempos prehistóricos, empieza el hombre a hacer ciencia. La elaboración de herramientas, es fruto de la observación, el recuerdo y la experimentación. Y entre esos primeros hombres científicos, hay que tener en cuenta a la mujer primitiva que fabricaba utensilios y acumulaba conocimientos sobre plantas comestibles y medicinales.
La antropología siempre ha reconocido las habilidades y las herramientas del “ hombre cazador ”, desconociendo hasta hace poco los conocimientos y los instrumentos utilizados por la mujer, en la labor de recolección. Esta era la principal actividad de subsistencia de primeros humanos y las mujeres recolectoras fueron las primeras “ botánicas ”.
A través de la experimentación aprendieron a reconocer plantas, les dieron nombre y descubrieron métodos para neutralizar o eliminar el veneno de algunas que, a no ser por eso, eran comestibles.
Como la recolección de alimentos exige una concepción del tiempo, aprendieron a reconocer las fases de la luna o la ascensión de una estrella y a relacionarlas con las estaciones y la disponibilidad de determinados comestibles.
Desarrollaron instrumentos y tecnología para recolectar, preparar y conservar la comida. Inventaron el mortero y un molino primitivo para triturar semillas y granos. Esos instrumentos primitivos de cocción y preparación de alimentos pueden verse hoy día, en los laboratorios modernos.
La mujer recolectora descubrió, propiedades medicinales en las plantas, aprendió a secar, almacenar y mezclar sustancias vegetales y a aplicarlas como tratamiento efectivo para diversas enfermedades. Tal fue su aporte, que desde esta botánica prehistórica no hubo mayores adelantos en la medicina sino hasta el descubrimiento de las sulfas y los antibióticos en el siglo XX.
Hipatia: última  científica de la antigüedad

Foto de El legado de Hipatia
Hipatia desarrolló importantes trabajos en álgebra, geometría, matemática y astronomía, durante el Siglo IV. Fue considerada por siglos, la única mujer de ciencia.
El siglo IV vio nacer a Hipatia, quien fue considerada por siglos, la única mujer de ciencia dada  la  amplia documentación que existe sobre ella por las trágicas circunstancias de su vida y su muerte. Igualmente se recuerda mucho por la época histórica que vivió, pues es considerada  la última científica pagana del mundo antiguo y su muerte coincidió con los últimos años del imperio romano.
Hipatia desarrolló importantes trabajos en álgebra, geometría, matemática y astronomía. Se interesó además en la filosofía, mecánica y tecnología práctica. Diseñó un instrumento para medir el nivel del agua, otro para destilarla y un hidrómetro graduado de latón para determinar la densidad de los líquidos.
Durante la época en que vivió Hipatia, era frecuente que los cristianos vieran como herejía y maldad a las matemáticas y la ciencia. Hipatia como pagana y partidaria del racionalismo científico griego, corría peligro en una ciudad que cada vez era más cristiana: Alejandría.
La envidia, la incomprensión y el rencor acabaron con su vida cruelmente. Fue descuartizada y quemada.

Hipatia ha llegado a simbolizar el fin de la ciencia antigua pues no hubo adelantos importantes en matemáticas, astronomía o física en el mundo occidental, durante los mil años siguientes a su fallecimiento.
A lo largo de la historia pueden citarse los aportes y la experiencia de muchas más mujeres.
Por ejemplo, Ana Comnena, erudita bizantina, autora de la Alexíada, obra en la que trata su tema favorito: la tecnología militar. Tenía estudios en matemáticas, astronomía y medicina.

Trótula fue otra famosa mujer en la Europa medieval, por su competencia en la medicina y la cirugía. En el área de la Astronomía, se destacó en el Siglo XVIII, Caroline Herschel, reconocida por el descubrimiento de ocho cometas.
También aparece la italiana Anna Morandi Manzolini quien ocupó la cátedra de anatomía, en la Universidad de Bolonia, y llenó el museo de la universidad con sus modelos anatómicos en cera.
En el campo de las matemáticas se destacó  en el Siglo XIX , Sonia Kowalevsky, una científica rusa  que fue la primera mujer que ingresó a estudiar matemáticas en  su país. Pero para lograrlo, se cortó el cabello y se hizo pasar por un hombre hasta que logró demostrar su valía, para poder asumir su verdadera identidad. Su aporte fue en el estudio de las ecuaciones diferenciales.

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En el área de la Astronomía, se destacó en el Siglo XVIII, Caroline Herschel, reconocida por el descubrimiento de ocho cometas.
Principal dificultad: rol social de la mujer
En términos generales, históricamente,  la mujer no ha incursionado de la misma forma que el hombre en el campo de la ciencia. “La principal explicación de esto, de acuerdo con las afirmaciones de los grupos de género que trabajan en el área de la mujer, es la limitación de su  rol social a lo que tiene que ver con  los quehaceres del hogar y cuidado de los hijos”, explica Luz Marina Duque, experta en Filosofía de la Ciencia, de la Universidad del Valle.
Igualmente muy pocas mujeres tenían acceso a la educación, pues sólo las que pertenecían a la aristocracia recibían esta clase de preparación. Pese a esto, existieron mujeres que lograron sobresalir pero no obtuvieron el reconocimiento por parte de la sociedad en general,  pues se acostumbraba a que los honores que ellas se habían ganado eran otorgados a los padres o esposos.
La filósofa Luz Marina Duque explica que en el terreno de la ciencia  inclusive, los colegios y las universidades que existían, no admitían mujeres. Por ejemplo en el campo de la astronomía, se fundaron en el siglo pasado en los Estados Unidos  y en Inglaterra, colegios especializados para mujeres.
Otra cosa interesante es que a las mujeres se les asignaban trabajos específicos y rutinarios, labores que exigían gran minuciosidad,  pues se manejaba la idea de que ellas eran buenas para ese tipo de actividades.  No se confiaba en la capacidad de la mujer  para proponer teorías sino solamente para ser ayudantes, nunca cabezas visibles. Esto se dio a comienzos del siglo pasado y a principios de este siglo.

Foto de Rev. Innovación y Ciencia
Aunque la mujer ha escalado varios peldaños en el terreno de la ciencia, aún hace falta confiar más en sus capacidades y brindarle mayores oportunidades para demostrarlas.
En el Siglo XX
La situación en este siglo ha sido diferente. En sus inicios se le otorgó gran reconocimiento a una científica llamada Marie Curie,( Marie Sklodowska ), química que trabajó hombro a hombro con Pierre Curie, físico y químico francés quien fuera primero su maestro y luego su esposo.   Pasó a constituirse de esta manera, en una de las primeras mujeres reconocida en el campo de la ciencia,  en el Siglo XX.
Estos esposos realizaron importantes trabajos  científicos. A ellos se les debe el descubrimiento del radio, elemento químico que posee una intensa radiactividad y por ello recibieron el Premio Nobel, en 1903 y 1911.
Posteriormente, la hija de Pierre Curie, Irene Curie, se casó con Frédréric Joliot. La pareja continuó las investigaciones de los esposos Curie sobre la estructura del átomo, y el descubrimiento  de la  radiactividad artificial les valió el  Premio Nobel en 1935.
Actualmente  se destacan algunas mujeres científicas, en el campo de las ciencias biológicas y médicas, en especial. Hoy el conocimiento ha crecido tanto y es tan complejo el trabajo de formulación de nuevas teorías, que ya nadie trabaja solo sino en equipos, por ello,  hay muchas mujeres  talentosas, haciendo parte de estos grupos, pero sus nombres todavía no se hacen conocidos.
En el campo de la astronomía se destaca Vera Rubin que fue la primera que postuló la existencia  de lo que se llama la materia oscura, es decir, que hay mucha más materia en el universo de la que emite luz, de la que se puede ver. Ella es reconocida por eso, pero existen otras como Nancy Boggess, destacada por su trabajo en la NASA o Roberta Humphreys y  Paris Pismis.
Cada vez más, la mujer demuestra sus capacidades y habilidades en todos los campos del conocimiento. Sin embargo aún quedan muchos rezagos de machismo, que obstruyen su  carrera hacia el éxito y el reconocimiento. Incluso las mismas mujeres dudan de las capacidades de sus congéneres, cuando prefieren acudir a consultas médicas con hombres, pues desconfían de las especialistas o cirujanas.

Es decir, que se hace necesario un cambio de actitud y mentalidad  de toda la sociedad; hombres y mujeres deben tener mayor conciencia de las capacidades de la mujer y de las oportunidades que recibe para demostrarlas. El camino por recorrer todavía es extenso.


Contacto :Luz Marina Duque. Profesora de Filosofía de la ciencia. Universidad del Valle.
E-mail: lumaduq@mafalda.univalle.edu.co. teléfono 3334913.



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