Socialización y democratización de la ciencia


(Caracas, 17/02/2012).- El conocimiento y la investigación científica deben socializarse, abrirse a la ciudadanía, ya que ésta es, o debe ser, la principal y verdadera beneficiaria. Por este motivo, es imprescindible llevar a cabo esfuerzos de divulgación que, entre otras cosas, exploren vías de comunicación más eficaces que las actuales.
La ciencia y la investigación científica deben tratarse como un tema de interés común, general. De este modo, la ciudadanía podrá conocer, aprovechar y controlar los resultados de la investigación científica.

La ciudadanía, la sociedad, debe considerarse la primera beneficiaria de la ciencia, pero, para que esto sea así y exista una interacción entre la ciudadanía y la investigación científica, es imprescindible llevar a cabo esta tarea de divulgación o vulgarización de la ciencia.

El interés y el conocimiento compartidos, públicos, de la ciencia deben partir y, en su caso, generar el clima de credibilidad y confianza necesario para que este puente de comunicación sea posible y útil.

Así pues, la ciencia debe vulgarizarse y socializarse, debe ponerse al alcance de todos y alentar la participación, para que sea de y para todos. Democratizarla no implica únicamente facilitar su conocimiento, sino consultar las decisiones sobre qué investigaciones deben llevarse a cabo. Es decir, la democratización entraña una ciencia bidireccional.

Emma Freeman, Chris Edwards, Maite Buil y Joana Díaz Pont han participado activamente en este debate.

Una vía eficaz para lograr este objetivo puede pasar por poner en práctica nuevos modos de divulgación de la ciencia. Por este motivo, se intenta involucrar en la ciencia disciplinas como el arte, el teatro y el entretenimiento, o bien se emplean ejemplos inteligibles para todo el mundo para hacerla más comprensible. En este sentido, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación pueden desempeñar un papel fundamental en esta tarea de divulgación.

Entre las aplicaciones de esta propuesta destacan numerosos proyectos de divulgación científica, como el del Museo de la Ciencia de Sídney, Australia; las experiencias teatrales de Liverpool, Reino Unido; las iniciativas de algunos museos de  Barcelona, o la participación de los científicos en producciones mediáticas de gran alcance, como películas y programas televisivos.
Problemática:
Actualmente existe un gran desconocimiento del campo científico, debido a la dificultad que supone divulgar la ciencia en el registro elitista en el que está consignado el conocimiento científico. La falta de comprensión entre los científicos y la ciudadanía genera una fractura que, por un lado, limita que el conocimiento científico sea productivo y, por el otro, pone trabas a la sociedad para impulsarlo.
Propuesta:
Aplicar nuevos medios de comunicación científica para suscitar un interés público por el conocimiento científico. Generar un diálogo multidireccional entre ciudadanos, científicos y proveedores de información científica con el fin de influir en las dimensiones políticas. La comunicación del conocimiento científico debe ser cercana a la vida cotidiana. Los científicos no deben olvidar que también forman parte del público. La facilitación del conocimiento científico debe desempeñar un papel clave para salvar las distancias entre científicos y ciudadanos. Debe intentarse englobar la ciencia en un marco menos exclusivo e inaccesible en aras de explicar al público algo que sea capaz de entender.
Posturas:
Emma Freeman (Darwin Center Live) pone el acento en el diálogo entre científicos, público y proveedores de información para influir en la política. Chris Edwards expresa su deseo de que el público se implique más. En su opinión, los medios de comunicación «responden con un cierto cinismo cuando se habla de la necesidad de un debate público». En este sentido, comenta la necesidad de que exista una comunicación «bidireccional» que permita interactuar con la ciudadanía. Maite Buil sostiene que el proceso de comunicación no debe ser bidireccional, sino multidireccional. Joana Díaz Pont plantea las dificultades que entraña el diálogo público y la participación ciudadana en el proceso de generación de conocimientos. Según explica, los científicos aún son muy reacios a la participación pública. Entre tanto, las grandes corporaciones y activistas (Greenpeace) utilizan profusamente los medios de comunicación para difundir propaganda.
Conclusiones:
Es necesario explicar la ciencia en el contexto de la vida cotidiana y convertirla en algo más cercano para conseguir su popularización y comprensión a todos los niveles. El diálogo público es vital para que los ciudadanos puedan participar en el apoyo y control de las repercusiones del conocimiento científico.

Tomado del  FORO DOCUMENTOS PARA LA DISCUSION FORUM BARCELONA, 2004 

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