Una Gestión Científica al Servicio del País


Días atrás llegó a nuestras manos un artículo de opinión publicado en un diario de circulación regional suscrito por un miembro de la academia venezolana. En el se pretendía hacer un análisis acerca de la política científica llevada adelante por el Gobierno de nuestro país. El verbo pretender aquí se usa en la acepción, según el Diccionario de la RAE, que significa “querer ser o conseguir algo”. Es obvio el interés, del articulista, de tratar de desnudar una realidad compleja, sin duda, como lo es el hecho de colocar los centros, donde se genera conocimiento científico en el país, al servicio de las grandes mayorías, pero su intento se queda en un nivel simplista del análisis, toda vez que hace gala de afirmaciones erróneas, que de los hechos sustantivos y objetivos. Las premisas basadas en medias verdades nos llevan inevitablemente a conclusiones erróneas. Por el aroma despedido de esas líneas , podemos afirmar con la mayor de las certezas, que estamos ante una crítica sin fundamentos reales.

En el segundo párrafo del citado artículo se afirma que la ciencia en Venezuela nunca estuvo en buenas manos y que ahora está en las peores. Resulta inevitablemente que, ante tal argumento , aparezcan una serie de interrogantes dado el carácter temerario de esta afirmación: ¿Dónde están las mejores manos? ¿Son acaso las mejores manos las de acólitos seguidores y correligionarios de nuestro obstinado crítico, incluyendo las de él? o ¿Tendremos que rendirnos ante la imposibilidad de encontrar las mejores manos para manejar el tema científico en el país por carecer de referentes? El proceso político iniciado por el presidente Chávez, ha permitido a numerosos equipos asumir tareas políticas en diferentes trincheras que, progresivamente, han ido afinando su accionar a medida que se profundiza en las acciones de transformación y construcción de mecanismos socializadores. En el caso de Ciencia y Tecnología se han logrado aportes importantes a medida que los equipos han pasado por este emblemático ministerio. La creación de los infocentros, las redes socialistas de innovación productiva, la visibilidad de los innovadores y tecnólogos populares, la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI), la creación de entes especializados como el CENIT, CENDIT, CNTI, CENDITEL, CNTQ, ABAE; el programa de estímulo a la investigación y la innovación, la modificación de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI) y su reglamento, la socialización y democratización de los recursos recabados por esta ley, el establecimiento de líneas prioritarias del país para dirigir la actividad científico-tecnológica, el fortalecimiento del programa de becas de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho para formar los cuadros científico-técnicos de relevo, los convenios de cooperación científica y tecnológica con importantes socios internacionales, la puesta en órbita de dos satélites, la fábrica de celulares, la fábrica de canaimitas, la fábrica de computadoras, el fortalecimiento de espacios de investigación y formación de centros y universidades y su articulación con otros ministerios del Ejecutivo nacional, a todas luces evidencian importantes avances en la construcción de lo que hoy es una política científica orientada a la solución de problemas fundamentales del país. Seguramente, como en cualquier otro proceso humano, se han cometido algunos errores, pero a la vista están los frutos del trabajo realizado. Cada uno de los aspectos mencionados generan y generarán un impacto positivo en la sociedad venezolana.

Más adelante se trata de crear ciertas expectativas mencionando el estado actual del “emblemático” Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y calificar de fracaso algunos proyectos bandera, según entendemos. Al respecto quisiéramos aclarar ciertos aspectos: en el referido artículo se menciona la paralización de la Red ALBA de Nanociencias, haciendo responsables de este hecho a quienes hoy estamos al frente del MPPCTI y del IVIC. Es conveniente acentuar que en el último año y medio se ha fortalecido este tema al proponer la creación de un postgrado en el IVIC de Nanociencias, así como mediante la realización de diversos encuentros dentro y fuera del país con la participación de diversos actores. La llamada Red ALBA se ha fusionado con la red creada por investigadores de diversos centros de investigación y universidades nacionales aumentando la coordinación del capital humano especializado en el área para, de esta forma incrementar nuestro músculo en una temática con el potencial de dar lugar a una revolución tecnológica. En este tema no hay espacio para mezquinos intereses personales, por el contrario es un espacio en el cual todos debemos unirnos para trabajar por el bien del país y de nuestra región.

En cuanto a la empresa QUIMBIOTEC podemos asegurar que esta se encuentra sana y salva. Dado su crecimiento en la producción de hemoderivados y de otros productos farmacéuticos se atiende a mas de 250 hospitales del Ministerio del Poder Popular para la Salud y el Seguro Social. Merece pues una mención especial la eficiencia de este centro productivo de medicamentos que ha aumentado la capacidad de la planta de plasma de 100.000 a 180.000 litros, que ha consolidado la planta de recombinantes, que ha puesto en marcha las plantas de vacuna contra la influenza y de anti-veneno gracias a una inversión de más de Bs 600.000.000 y que, actualmente progresa en la instalación de una planta de membranas de hidrogel para quemados, testimoniando de forma clara y contundente, el crecimiento de QUIMBIOTEC como empresa estatal líder en la producción de fármacos en la región latinoamericana.

Con casi 54 años desde su creación la memoria del IVIC reposa almacenada en documentos. Este tesoro, cuidado con esmero para las generaciones futuras muy pronto será digitalizado gracias a la consolidación de un espacio sustentado por las nuevas tecnologías de almacenamiento de datos y un equipo de profesionales en archivología. Difícilmente se puede afirmar que el archivo del IVIC se encuentra abandonado como nos afirma el autor del artículo. En cuanto al Programa Antártico Venezolano, por resolución del Ministro del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Innovación, este dejó de existir para dar paso a la creación del Centro de Oceanología y Estudios Antárticos. El papel de Venezuela en el Tratado Antártico se ha fortalecido en los últimos años. Se han realizado cinco expediciones al continente Antártico, encontrándonos a pocos días de realizar la sexta expedición. Podemos decir con orgullo que a partir del presente año, Venezuela es miembro consultivo del Comité Científico del Tratado Antártico (SCAR). Como país observador tenemos una presencia importante en la Reunión de Operadores de Programas Antárticos de América Latina (RAPAL). Estamos a punto de suscribir el Protocolo de Madrid que instruye a los países signatarios del tratado a preservar el medio ambiente del continente Antártico. Las relaciones con Argentina, Ecuador y Uruguay han permitido fortalecer nuestra posición en el tratado, siendo este un innegable logro geopolítico para nuestro país. Estamos proyectando con Argentina y Uruguay la apertura del postgrado en Estudios Antárticos para América Latina, con el fin de consolidar la relación entre investigadores y estudiantes de la región en torno a este tema de interés común. Como si fuera poco, nuestro tricolor patrio ondeará en la Antártida en un futuro cercano cuando logremos establecer un campamento venezolano capaz de albergar a nuestros investigadores, estudiantes y militares. Además se ha fortalecido la relación entre los miembros de Fuerzas Armadas de los países de la región. Todas estas actividades han sido financiadas por el MPPCTI. En este contexto resulta inconmensurablemente ridículo pretender criticar la gestión de la iniciativa antártica con base en una supuesta falta de pago del teléfono satelital (!). Si fuese el caso, el pago -ya efectuado- de un teléfono satelital resulta una tarea menor frente a todos los logros y planes mencionados. En cuanto al Centro Venezolano de Percepción Remota (CVPR), este se ha concluido y espera la instalación de equipos especializados para lograr su operatividad y asi prestar servicio. La tutoría de este centro pertenece al Instituto Geográfico Simón Bolívar. La operación del satélite Miranda está asegurada gracias a la formación de profesionales venezolanos en la república popular China. El próximo mes, el satélite estará controlado en su totalidad por personal venezolano asi como la adquisición y procesamiento de imagenes que estarán disponibles a todo el pueblo.

Lejos de encontrarnos en crisis, como algunos quisieran, el estado actual del IVIC es otro y muy diferente. En el IVIC hemos logrado reivindicaciones salariales dignas para el personal obrero, administrativo y científico del instituto. Hemos logrado una asignación importante de recursos ordinarios para la ejecución de proyectos del personal científico. Hemos Identificado productos generados en nuestros laboratorios para su posterior escalamiento industrial. Realizamos un amplio trabajo de apoyo a muchas y diversas comunidades del país. Llevamos a cabo actividades de socialización en centros de enseñanza de primaria y secundaria. Solo en 2012, hemos recibido financiamiento adicional para proyectos estratégicos y proyectos de estímulo por un monto cercano a los Bs 100.000.000. Hemos puesto en marcha la socialización de las colecciones periódicas de la biblioteca Marcel Roche -una joya con más de 3000 publicaciones en todas las áreas de la ciencia y la tecnología- para dar acceso a todos los entes del MPPCTI, incluyendo los Infocentros. Resumiendo, estamos realizando un trabajo sostenido, día a día, con el fin de colocar el músculo del IVIC al servicio de toda comunidad nacional.

El resentimiento parece estar del lado de quien acusa sin bases al equipo del MPPCTI. Es notorio el estilo macartista y la inoportuna manera de informar, a nuestro juicio peligrosa, que incluye acusaciones de criminalidad por supuestos actos reñidos con las leyes. Criminal es dar falsos testimonios en contra de los equipos responsables de hacer posible la labor de gobierno en el sector científico teniendo como base chismes y medias verdades. En la exposición de Fernández Morán, aun abierta al público en el IVIC está escrito un pensamiento del sabio Leonardo Da Vinci que dice: “Existen tres tipos de hombres. Los que ven, los que ven lo que se les muestra y los que no ven” Invitamos a nuestro respetado académico a revisar y constatar lo aquí descrito, para tenerlo en la categoría de los hombres que ven.

Eloy Sira Galíndez
Director IVIC.

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